Tendencias en publicidad que han triunfado este 2018

tendencias en publicidad digital 2018

El año 2018 cerraba con tendencias y pautas para humanizar la publicidad y hacerla más accesible al público. Más voz, más coherencia y más tecnología.

Al final las marcas buscan ser disruptivas y ganar notoriedad utilizando mensajes reformulados, que suenen conocidos pero a la vez utilizando tecnología innovadora y por supuesto la utilización de diferentes canales, para llegar al máximo número posible de personas.

  1. Greenwashing:

El lavado medioambiental “greenwashing, es una de las prácticas que más se han visto en 2018, y es que una marca se define por lo que hace y no por lo que dice. McDonald’s ha sido acusada multitud de veces  de greenwashing, porque en sus spots publicitarios tratan de hacernos ver que sus materias primas se obtienen de forma sostenible o al menos más sostenible, pero a su vez no nos dan a conocer todos los ingredientes que llevan algunos productos y mucho menos su procedencia.

  1. El reinado del audio:

El audio marketing es simplemente la producción de contenido en cualquier formato de audio, como podcasts, shows de radio… Y en este 2018 ha habido una adopción creciente de búsquedas por voz (search voice). La búsqueda por voz debe contemplarse ya en las estrategias de marketing porque no utilizamos las mismas palabras clave cuando las escribimos que cuando las “decimos”.

Por ejemplo estas navidades, Amazon agotó las unidades de su aparato de voz virtual “Alexa”, sumándose a otros como el Google Home, o Homepod de Apple, las posibilidades de asistente por voz son infinitas. Realmente estamos hablando de una publicidad madura, que se va a popularizar de tal forma que si no tenemos un asistente no encontraremos o no podremos hacer ciertas funciones.

  1. Importancia del storytelling:

Hoy en día más que comprar productos, se comprar valores, e ideas… Una marca que triunfa en los storytelling es Estrella Damm, sus historias tiene lugar en contextos y situaciones en los que a la marca le interesa que se le asocie, todos los veranos esta marca saca un corto, que es muy esperado por algunos consumidores.

  1. Embajadores de la marca y la burbuja influencer:

No vale con tener un representante que lidere bien, es necesario que esta persona se identifique con los valores e ideas de la marca y los represente… Trabajar con influencers puede aportarnos posicionamiento y visibilidad a nuestra marca, así como un aumento de seguidores en redes sociales y un aumento de las ventas.

Pero no todo el mundo nos sirve, deben de ser influencers con credibilidad, por ello en el año 2019 están triunfando los “micro influencers”, personas que no tienen una comunidad tan grande, pero que tienen credibilidad y un nicho de usuarios con interés.

  1. De la url al irl:

Pasar de la ‘dirección web a ‘real life’ o vida real. Con todo lo que pasa en el mundo real, los usuarios demandan experiencias real, conexiones con las cuales se puedan sentir identificados. Ejemplo más representativo son los ‘Today at Apple’ cientos de talleres alrededor de lo digital, pero que se hacen  en su tienda física, en compañía de más usuarios.

  1. Realidades alternativas:

Las tecnologías inmersivas han triunfado en 2018, un ejemplo de ello es el proyecto que presentó Ikea unos meses antes, Ikea Place, una app que le permite a los usuarios colocar virtualmente muebles en su hogar. Este fue un proyecto desarrollado en colaboración con Apple. Así, los clientes se aseguran de que los artículos que comprarán se verán bien en sus espacios.

  1. Neuromarketing:

El neuromarketing es el estudio del comportamiento de los consumidores, y para poder hacerlo se sirve de técnicas neurocientíficas, a fin de obtener datos de la conducta de consumo y de los hábitos de una persona.

Por ejemplo: patatas lays, ¿cómo consiguen que las personas no se sientan culpables de picar entre horas? Según los estudios que realizaron a 100 participantes, los consumidores decidieron que el packaging tiene que promover cosas saludables, como consecuencia, patatas como las Baked Lays dejaron atrás su envoltorio amarillo brillante, para pasar a una bolsa beige mate que mostraba con imágenes los ingredientes naturales que las componían.

 

tendencias de publicidad 2018

A lo largo de 2018, en nuestro facebook hemos hablado de todas estas tendencias, si no quieres perderte ninguna de las que vienen este 2019, ¡síguenos!

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La publicidad inteligente

Ya lo dijo Eric Schmidt: “Es muy difícil que la gente vea o consuma algo que de alguna forma no ha sido hecho a su medida”. En esto se basa La burbuja de filtros de Eli Pariser, en la personalización de los bienes y servicios que aparecen en Internet según las búsquedas que realice el usuario. Así, como explica él mismo: “Internet nos muestra lo que cree que queremos ver, pero no necesariamente lo que necesitamos ver”.

Los contenidos que una persona visualiza nunca van a ser los mismos que los que otra visualiza. Por tanto, estamos ante una “experiencia” totalmente distinta.

Sin embargo, se ha dado un paso más en lo que respecta a la identificación de patrones de conducta única: sensores capacitados para gestionar datos no lingüísticos como pueden ser indicadores neurofisiológicos. Dispositivos que se adaptan a las emociones de cada uno.

¿Qué lugar ocupa la publicidad en todo esto? Existen ya prototipos que plantean la inclusión de anuncios cuyo producto o servicio publicitado, va acorde con el contenido emocional del vídeo principal que se esté visualizando.  Pero la ambición tecnológica quiere ir más allá y plantea el estudio de las expresiones faciales del espectador ante vídeos o fotografías mediante el seguimiento del ojo o la medición de las pulsaciones, con el objetivo de presentar una publicidad dirigida.

Mediabrix es una empresa que trabaja ya en el terreno de la “selección emocional planteada”. El propósito es el estudio de las emociones de los usuarios para que cuando estos estén en el punto más alto de vulnerabilidad emocional, y por lo tanto, más receptivos, se les introduzca el spot con el objetivo de que ejerza una mayor influencia sobre ellos.

En un futuro pues, estas tecnologías podrán identificar el sueño, el miedo, el hambre, la angustia, entre otro conjunto de emociones humanas, para personalizar de manera casi exhaustiva, todos aquellos servicios que puedan satisfacer nuestras necesidades o demandas. Dispositivos neurofisiológicos

Pero si esto ocurre, si esta publicidad inteligente es capaz de penetrar en algo tan personal como son los sentimientos y emociones de cada uno, ¿dónde queda la toma de decisión propia del individuo ante dicha elección? ¿Es totalmente libre? y es más, ¿hasta qué punto estamos dispuestos a aceptar el control y la intromisión que dichos dispositivos puedan ejercer en nuestra privacidad?

 

 

 

 

 

 Rocío Moratalla Nieves

Neuromarketing, ¿la hipnosis publicitaria?

Neuromarketing, Símbolo Ingenio CreativoPese a los sabios consejos que todos sabemos sobre qué hacer para evitar comprar productos que no necesitamos al ir al súper, siempre terminamos con esa paradójica imagen, donde el carrito de la compra está lleno, y nuestros bolsillos vacíos. Del estudio de este comportamiento se encarga la rama de la neurociencia, y en concreto, la especialidad que la analiza, recibe el nombre de neuromarketing.

El neuromarketing se define como la aplicación del conjunto de técnicas de la neurociencia a la investigación del marketing tradicional. A través de ellas podemos determinar qué efectos tiene la publicidad sobre nuestro cerebro, con el fin de predecir comportamientos de compra. Utiliza mediciones psicofisiológicas periféricas y centrales, tales como la actividad cerebral, el ritmo cardíaco, o la respuesta galvánica de la piel, suscitada en el consumidor expuesto a la publicidad. Un instrumento que, aplicado a la publicidad, permite conocer con gran precisión qué componentes tiene que tener un anuncio para que toque nuestra “fibra sensible”.

El conjunto de técnicas de neuromarketing se valen de las llamadas “Imágenes por Resonancia Magnética Funcional” (FMRI). Gracias a ellas, se ha podido determinar, por ejemplo, que la decisión de compra no es un acto estrictamente racional. En realidad el 80% de nuestra elección final está influida por factores originarios del área del inconsciente de nuestra mente, lo que explicaría la impulsividad por la que a menudo nos dejamos seducir ante un producto que no necesitamos. Igualmente, nuestro comportamiento de compra actúa de manera relativamente automática. Es decir, compramos un producto u otro en función de la experiencia previa que hayamos tenido con él, o según la personalidad, historia o contexto social que rodea al producto. Por último, nuestra decisión final de compra se verá altamente influida por el componente emocional adherido al producto. Un factor que suele actuar anulando al raciocinio.

Estudios como el Desafío Pepsi pusieron en evidencia, allá por los ochenta, el tremendo poder que tiene la publicidad sobre las marcas. En esta investigación un grupo de encuestados, a ciegas, sin ninguna identificación visual sobre la marca, tenían que beber Pepsi, y Coca Cola, y posteriormente, decidir qué sabor le había resultado más agradable. Para sorpresa de muchos, la marca más repetida fue Pepsi. Este análisis estimuló al especialista en neurociencias, Read Montague a llevar a cabo un contraestudio, en el que los usuarios, a sabiendas de la marca que estaban consumiendo, tenían que determinar cuál de las dos les reportaba una experiencia más satisfactoria. Además, durante el experimento, se les realizaría una resonancia magnética para determinar las emociones suscitadas a raíz de consumir dichos refrescos. El resultado, en esta ocasión, fue bien distinto. La marca líder en ventas reafirmó su posición de exclusividad, y no sólo eso, sino que también se demostró que ésta activaba regiones del cerebro que Pepsi dejaba inactivas, fruto de las impactantes campañas publicitarias de la primera.

La conclusión de Montague fue contundente: el cerebro relaciona la marca publicitaria con imágenes e ideas subjetivas y predeterminadas, creando sensaciones superiores, asociadas incluso con la calidad del producto.

Esta investigación fue el pretexto para cambiar el estudio de cómo el consumidor reaccionan ante las marcas. A partir de entonces, se llegó a la conclusión de que si eran capaces de predecir las actuaciones del cerebro de las personas ante una marca, también serían capaces de pronosticar la reacción que un anuncio publicitario tendría en nuestro comportamiento de compra, consiguiendo diseñar campañas de comunicación que resultaran altamente rentables para las empresas.

El neuromarketing permite, asimismo estudiar la manera de que las marcas puedan encontrar su propia seña de identidad ante tanta saturación publicitaria. Posicionarse en la mente del consumidor, asociar la marca a unos valores propios, volverse únicas para los clientes. Con esta técnica cambia el modo de hacernos con el visto bueno del cliente, de entenderlo, y de hacerle ver que nuestro producto es la mejor opción. Supone una evolución de la publicidad de siempre, la de toda la vida, donde las fórmulas eran más exactas. Si contabas con un buen producto, una relación calidad/precio adecuada, alguna que otra promoción que lo hiciera más atractivo, etc. más o menos tenías la pócima del éxito. Pero con la abrumadora competencia publicitaria, es necesario ir más allá, y el neuromarketing permite ir un paso por delante, porque caminas sobre seguro, sabiendo qué es lo que funciona y qué métodos no van a despertar ninguna reacción entre el público. Un remedio para desafiar a las estadísticas sobre el escaso recuerdo que generan algunas campañas de publicidad.

Sin embargo, las técnicas del neuromarketing desde sus orígenes han generado una gran controversia, entorno a su escaso compromiso ético con los clientes. Se trata de un instrumento que aprovecha el inconsciente del público para conseguir la aceptación de su marca, creando así una situación de indefensión en la que el cliente no es consciente de la información que está recibiendo. Como siempre, diversidad de opiniones. También los hay quienes ven en esta técnica una práctica común, con una finalidad manipuladora y con el objetivo de hacer sucumbir a los clientes ante las marcas, como ya lo venían haciendo las otras formas publicitarias.