Marketing del demonio

Con motivo de nuestro post 666 hemos querido dedicar la publicación de hoy al mismísimo demonio. Y, es que, grandes marcas han sucumbido a sus horrores y se han servido de él para vender su producto. Para las marcas, palabras como Diablo, Satán o Lucifer suelen mezclar tanto lo evocador como lo experiencial, por lo que resultan realmente potentes, y prácticamente se convierten en nombres funcionales para una marca o producto que desee transmitir un importante impacto y no pasar desapercibido, ya sea por el uso a favor de las características que se asocian al demonio o, en contra de este.

Qué son los bots y su futuro más próximo.

Como sabemos, el Diablo representa creencias que provienen de la iglesia católica, ya que simboliza al principal antagonista de Dios y es el castigo que amenaza con la tortura de las almas pecadoras que irán al infierno, donde este habita. Pero, más allá del reconocimiento cultural de este ser, en el ámbito publicitario es un recurso que se emplea en el desarrollo creativo de muchas campañas con renombre, ya que a lo largo de la historia esta figura representa tanto misterio, que causa temor y pánico en muchos y admiración, interés, encanto o incluso atracción, en otros.

EL DEMONIO COMO NOMBRE DE LA MARCA.

 

Hay muchos ejemplos del uso de este ser sobrenatural en la publicidad. Un gran número de marcas lo utilizan en su propio naming, ya que esto hace que una marca evoque a intangibles como emociones o sensaciones que son vinculadas con las características del imaginario que representa. Las marcas que, en su nombre, hacen uso del demonio suelen ser de productos que pretenden vender una impresión, un sentimiento o una experiencia de marca junto con el objeto material. Estos pueden ser diferentes marcas de cerveza, marcas de vino, bebidas alcohólicas, o incluso bebidas energéticas.

Red Demon es una IPA rojiza, potente y con mucho carácter. La marca de cerveza es artesanal, procede de Salamanca y es mucho más lupulada, amarga, con aroma cítrico y floral, y ofrece mayores grados de alcohol, lo que la hace perfecta para acompañar comidas de sabores fuertes. Su etiquetado ya pretende destacar para ser fácilmente reconocible, con un demonio rockero y de sonrisa canalla. Con todo ello, la marca pretende asociarse con las emociones fuertes, tanto gustativas como olfativas, y llegar a crear una experiencia única en el consumidor.

“Possession, The unholy” es una colección de vinos noruegos, compuesta por tres tipos de vino: Evil Demon (Demonio maligno), Haunting Ghost (Cazador de fantasmas) y Old Witch (Vieja Bruja). Todo su universo visual está construido a la perfección, evocando al disfrute del pecado, de lo profano, pero con estilo, simbolizado por su producto. La marca pretende evocar al consumidor a un mundo oscuro y fantástico, incluso el diseño del envase representa una caja ataúd

Lucifer’s Gold es una mezcla de bourbon, procedente de Kentucky, y whisky, procedente de Escocia. Su mezcla diferente, a la par que inusual, va enfocada al cliente que busca probar sensaciones nuevas, va dirigido al bebedor de cócteles explosivos, que busca algo atípico, ya que tiene un sabor afrutado y especiado representativo del whisky escocés, equilibrado con la vainilla y roble tostado del bourbon. Su botella también es muy significativa, en este caso, aparece representada con la carta del maligno.

El caso de Monster

La marca de bebida energética Monster es un ejemplo de marca mucho más reconocida en nuestro país, pero seguro que muchos de vosotros no conocen realmente el significado de su naming. Aunque es conocida por “Monster” (monstruo en inglés), el nombre de esta marca va mucho más allá. Para empezar, el símbolo representativo de esta marca de bebida energética es la letra “M”, la cual en la grafía hebrea es vav, y que en el abecedario es la letra número seis. Por lo que, si es repetida tres veces, el número seis también. Lo que representa es el 666, el número o la marca del Diablo. También, se puede distinguir que, al girar la lata para beber, se ve como una cruz invertida

Por último, el tagline utilizado ha sido “Unleash the beast” que significa “libera a la bestia” lo que reafirma el argumento del triple seis del Demonio, también denominado por muchos La Bestia.

 

EL DEMONIO COMO NOMBRE DEL PRODUCTO

Otro ejemplo del uso de este ente en las marcas puede ser para la venta de un producto en concreto, como la línea de un perfume o el sabor de un aperitivo.

La prestigiosa marca de perfumes Givenchy hizo en al año 2006 una línea de producto llamada “Ángel o Demonio” basada en una fragancia de la familia olfativa Ámbar Floral para mujeres. Su composición es conocida como una mezcla especial, formada por azafrán, tomillo y mandarina; azucena, ylang-ylang y orquídea; como también, vainilla, haba tonka, palo de rosa de Brasil y musgo de roble. Se pretendía hacer un perfume que simbolizara momentos especiales, evocando a la dulzura y sensualidad de la mujer.

La marca de aperitivos Doritos, de tortitas chip con sabor, lanzó una edición especial llamada “La ruleta del Diablo”, en la que combinaba dos sabores: el extra ácido y el extra picante, para ofrecer a sus consumidores una nueva experiencia a través de un sabor realmente intenso. Esta combinación crea un producto nuevo, el maíz extra picante que pinta la lengua de color azul y el maíz extra ácido que pinta la lengua de color verde. Además, las bolsas del empaquetado incluían colores fluorescentes en la oscuridad.

LA REPRESENTACIÓN DEL DEMONIO EN LA PUBLICIDAD

EL DEMONIO COMO SÍMBOLO DE PODER

Las marcas usan este personaje de manera que relacionan el poder que se le otorga, con el propio producto, ya que nos evoca mundos de fuerza e intensidad y aluden a nuestra parte más dominante o vigorosa, como es el caso de la marca de vinos, El Casillero del Diablo, el cual lo usa para desarrollar todo su universo audiovisual a través de sus campañas publicitarias, llegando a crear branded content tan significativos como este:

EL DEMONIO COMO TENTACIÓN AL PECADO

Por otro lado, está el caso del uso del personaje como lo deseable, el pecado o la tentación. Este tipo de asociación es utilizada por marcas renombradas de perfumes, desodorantes o diferentes bebidas alcohólicas como el ron, tequila o whisky ya que son productos que te provocan o te incitan a dar rienda suelta a tu parte más provocativa, o incluso sexual. Un ejemplo es el de la marca Ron Bacardi, que con poco dice mucho:

EL SER MALIGNO

Otro caso es el del demonio como el mal, lo que se pretende vencer. Un ejemplo de ello es el mítico anuncio de la marca Nike de 1996, en la que se le otorga a su producto tanta calidad y prestigio como para poder derrotar al mismo demonio.

LA PARODIA DEL REY DEL INFIERNO

El propio demonio también ha sido utilizado en el ámbito más cómico, llegando a ridiculizarlo. Como es el caso de la app Match. Donde el propio Diablo encuentra a su media naranja en el 2020, el año calificado como el más odiado, a través de esta aplicación de citas.

Otro caso de parodia es el de la marca de desodorantes Axe, la cual en base al “demonio” que los jóvenes llevan dentro parodian la práctica del exorcismo (evocando a la película) contra esta fuerza maligna con el propio producto.

En conclusión, el uso del Demonio en el marketing y la publicidad es utilizado desde hace muchos años atrás, y lo seguirá siendo. Ya que hay cantidad de formas y de significados en el misterio que suscita este rey del infierno.
Desde la belleza asociada a la representación física a través de la figura humana, como la sensualidad, lo deseable y prohibido, la tentación en la que cualquiera quiere caer; hasta el poder y la inmortalidad que se le otorga, pudiendo utilizar estos recursos en el mismo producto que se pretende vender, o incluso, el uso de esta monstruosidad como algo ridículo o parodiado.
Sea cual sea el uso que se le dé, se puede conseguir el objetivo deseado de la marca a través del propio Diablo, según qué características, según qué producto y según qué connotaciones se reflejen en los valores asociados se puede enfocar el personaje de un modo u otro, lo que sí está claro es que este tipo de marketing publicitario no quiere pasar desapercibido.