La imagen de la mujer en la publicidad, ¿éticamente aceptable?

Los medios de comunicación tienen una poderosa influencia sobre las sociedades democráticas, pues actúan en casi todos los ámbitos de la cotidianidad de las personas. En este sentido la publicidad ha ido, con el paso de los años, creando y marcando estereotipos tanto sociales, como culturales y raciales. Imaginar y soñar con algo de lo que carecemos es completamente gratuito y con ello la publicidad consigue que subamos a la luna pensando en conseguir aquello que deseamos.

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La mujer es el centro de la mayoría de anuncios publicitarios, debido a que es la principal compradora de bienes y servicios y, a su vez, es el símbolo más persuasivo para el consumo.

“La figura de la mujer ha sido, desde siempre, el referente principal de la comunicación publicitaria por dos razones principales: primero como destinataria de los mensajes comerciales, al concebir que es la máxima compradora de bienes y servicios, y segundo como figurante, porque su presencia visual permite comunicar una serie de situaciones que ayudan a entender de manera sencilla lo que se quiere comunicar” (Los estereotipos de mujer en la publicidad actual, Irene García Reyes – Emilio C. García Fernández).

La forma en que se gestiona una parte de la publicidad tiene un efecto negativo, y es que los estereotipos femeninos que marcan las revistas de moda son figuras de mujeres ideales con cánones de belleza perfectos: un cuerpo delgado, sin celulitis, una cara perfecta, labios carnosos y un sinfín de características que hacen que las mujeres tomen estos adjetivos como una meta a alcanzar, influyendo así en su forma de vida e incluso en su percepción.

En consecuencia, los estereotipos de género marcan cómo deben comportarse las mujeres, pudiendo de esta forma afectar de forma negativa en sus vidas mediante trastornos alimenticios y baja autoestima.

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Estudios e investigaciones sociológicas han determinado que los estereotipos de género pueden dañar la imagen de compra de las marcas anunciadas. Se ha observado que las representaciones realistas y naturales tienen mejores resultados en términos de respuesta de los consumidores, gracias a la capacidad de generar una identificación social más sólida.

Aunque las marcas juegan con una imagen perfecta, los cánones de belleza han ido evolucionando y cambiando con el paso del tiempo. Actualmente podemos ver marcas como Dove, que utilizan imágenes de mujeres muy distintas a los cánones de belleza marcados: mujeres “reales”.

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Andrea Ramos.

 

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