Publicidad con conciencia

La publicidad está cambiando profundamente. Los medios de comunicación, las agencias de publicidad, toda la industria está interiorizando que el momento del cambio ha llegado.

La transición del consumismo insensible a proyectos con conciencia y responsabilidad definen un futuro con mayor calidad, estos pueden convertirse en un motor poderoso capaz de crear verdaderas tendencias que lograrían un cambio importante para recordarnos los verdaderos valores que nos hacen humanos.

Campañas agresivas que utilizan lenguajes directos, en ocasiones agresivos, al parecer es la fórmula más efectiva de remover fibras: sentir ese puñetazo de realidad que nos hace abrir los ojos. Nos muestran imágenes quizás incómodas pero que son palpables, estragos de la guerra, abusos infantiles o de género, irresponsabilidad al conducir, contaminación ambiental.

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Quizás el cambio más importante debemos hacerlo cada uno de nosotros de manera interna, levantarse cada mañana con un solo propósito “Hacer algo bueno por alguien”.

Quizás seríamos una sociedad un poco más feliz entendiendo que la felicidad individual no es más que la suma de una felicidad colectiva.

Una muestra de campañas que lograron impactar:

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Edd Reyes

Publicidad vintage: reflejo de la sociedad sexista de la época

La publicidad, paralela a sus fines comerciales, siempre ha actuado como espejo de la sociedad. Probablemente como técnica de marketing, ha llevado el realismo hasta el extremo y hemos podido ver un poquito de cada uno de nosotros en esos carteles, tan cuidádamente confeccionados.

Una publicidad que encontró su clímax en los dorados sixties. Con EEUU como telón de fondo, la sociedad se encontraba inmersa en pleno auge capitalista, un momento en el que el mundo consumista causaba furor, y gran culpa de ello la tenían las agencias de publicidad colindantes a la Madison Avenue.

Una novedosa forma de comunicar que retrataba los comportamientos sociales más generalizados del momento. Una sociedad que respondía a los estereotipados cánones sexistas de la época, en la que la mujer quedaba relegada a un segundo plano, en cada una de sus facetas, salvo en lo concerniente al hogar, donde ocupaba un aventajado primer puesto.

No obstante, la publicidad, además de su función como espejo social, también actúa como vehículo inductor, implícitamente cumple una función social. Muestra, educa y crea modos de comportamientos que poco a poco son adquiridos por la sociedad, la cual le otorga una credibilidad absoluta. Sin refutaciones. Sin analizar la intención de ese spot, sin tener en cuenta su finalidad comercial y económica, que lo único que pretende es seducirnos con sus oníricas promesas que nos garantizan sensaciones plenas, a cambio de dedicarles nuestro tiempo, dinero y sentido de la lógica.

A menudo estos carteles nos despiertan una cierta nostalgia. Bien puede deberse al factor recuerdo de un tiempo pasado, o por la estética de su diseño, pero cuando observamos fríamente el argumento de la obra y desciframos la carga sexista que la envuelve, la añoranza se convierte en furia. En estas piezas publicitarias la mujer pasa de ser sujeto a objeto, en un abrir y cerrar de ojos. Retratos que, como reclamo, se sirven en sus primeros planos de féminas, a menudo desenvueltas en situaciones hogareñas, perfectas guardianas del hogar, y en los que se representa el peso que desempeñaba el núcleo familiar en la sociedad del momento.

Por su puesto todavía quedaba muy lejos la tan revolucionaria década de los ’80, en la que la mujer da un paso adelante, en la carrera por la igualdad de género. La etapa de apertura económica, social y cultural que vivió la sociedad del momento, permitió ese avance, la punta del iceberg, que todavía hoy continúa descubriéndose. Una transición de la que también se ha hecho eco la publicidad. Si bien, ahora las agencias de publicidad se la juegan si sucumben a este tipo de publicidad, tan llamativa a la par que denigrante. Y es que la presencia de entes como Autocontrol y otros organismos que velan por los límites de la publicidad son los principales agentes responsables de que ésta siga su cauce ético y comprometido con los derechos fundamentales de las personas. Algunos como Dolce & Gabbana, pese a que conocen bien las reglas del juego, todavía hoy recurren a campañas frívolas y denigrantes en las que se exhibe a las mujeres como meros objetos, en situaciones de peligrosa inferioridad. Algo que le lleva a la inmediata censura, pero con los bolsillos bien llenos.

Es importante crear una conciencia social entorno a la publicidad. Un canal de comunicación que alcanza límites tan infinitos no puede ser utilizado de manera tan ligera e intrascendente. Es aquí donde entran en juego la responsabilidad y el compromiso de las agencias de publicidad, las cuales tienen que valorar la importancia de realizar campañas que respeten los valores que imperan en nuestra sociedad.

A continuación, os mostramos una sucesión de míticos carteles que conformaban el imaginario de la publicidad vintage de época.

Publicidad vintage sexista Símbolo Ingenio Creativo 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12

“Los diez mandamientos”

Leyendo un artículo en Marketing Directo, nos damos cuenta, que hay varios puntos que son imprescindibles saber dentro de una agencia de publicidad; pero sobre todo, es importante para las personas que trabajamos dentro. Ralph del Valle, el autor del libro “Gnadenlos”, se ha atrevido a enumerar “Los diez mandamientos de una agencia de publicidad”, nosotros desengranamos cada uno de ellos.

1. Los relojes no existen. Es uno de los “mandamientos” más importantes. Cuando entras a trabajar en una agencia, no hay horarios, puede que un día acabes tu trabajo antes, pero puede que otro, trabajes el doble.

2. Tu idea debe ser siempre la que llegue al cliente. Tu idea debe ser fuerte y concisa, que no haya equívocos entre el equipo y tú. La idea final debe estar aprendida a la perfección para presentarla al cliente.

3. El cliente siempre tiene razón. Seguramente será uno de los “mandamientos” que más nos cueste seguir, porque en ocasiones, hay clientes que no dan el perfil que nosotros queremos, intentan empeñarse en algo que nosotros no vemos, y como profesionales, la mayoría de las veces entendemos más de la materia, pero… hay que ceder. Lo más fácil es llegar a un acuerdo entre ambas partes.

4. Sentirte presionado y que tu puesto de trabajo sea frágil. Puede ser un arma de doble filo, ya que… o bien te obligará a trabajar con todas las ganas posibles para destacar sobre el resto; o bien te presionará y te hará realizar un trabajo peor.

5. Los sueldos se negocian según la persona y su habilidad social y no según su trabajo o su valía. Esta parte puede ser un poco más comprometida, ya que puede haber diversidad de opiniones… Hay personas que opinarán que la parte principal es la persona y su habilidad, y otras, que se fijarán más en el trabajo y la valía. Nosotros opinamos que debe ser un conjunto de todo.

6. La cocaína no es una droga, es un estimulante. Nuestra cocaína es la publicidad, es lo que nos estimula día a día.

7. Si no vas a fiestas de publicistas, no eres nadie. ¡Éste nos encanta! Hombre, eso de que no eres nadie… habría que estudiarlo, pero lo que está claro, es que hay que tener relación con el resto de colegas del sector, y los actos sociales son excelentes.

8. Nunca seas desagradable con nadie de una agencia cool grupo A, aunque él sea desagradable contigo. Nunca hay que ser desagradable con nadie, ni con los que están por encima de ti, ni con los que están por debajo, nunca sabes cuando lo vas a necesitar.

9. Tus ideas nunca son tuyas, son de la agencia y de los directores creativos que las aprueban. Las ideas son de la agencia, formar equipo es fundamental. Las cosas no se consiguen solas, se consiguen tras conjugar las fuerzas de todos los departamentos que se puedan necesitar.

10. Traga hasta que algún día seas tú quien haga tragar. Siempre se empieza desde abajo, tener un reconocimiento es un camino difícil y costoso, simplemente hay que tener paciencia y hacer un buen trabajo; así, lo conseguirás.

Con este último acabamos la lista; y tú, ¿Cuáles de ellos utilizas a diario?