Una catedral para el siglo XXI

“Espectacular”, “increíble”, “un orgullo”… fueron algunas de las frases más repetidas el pasado miércoles, durante la visita que tuvimos la oportunidad de realizar a la nueva terminal del Aeropuerto del Altet (también concocida como NAT), que será inaugurada el próximo 23 de marzo por el presidente del gobierno. Entre los datos que más llaman la atención de este nueva infrestructura destaca su capacidad, que pasará de 9 a 20 millones de pasajeros anuales;  la inversión total realizada, más de 500 millones de euros;  o los 330.000 m2 de los que dispondrá la nueva construcción, que sextuplican los algo más de 54.000 de las antiguas T1 y T2.

Marcas como Desigual, Valor, El Corte Inglés o el cocinero Quique Dacosta no han querido perder la oportunidad de asentarse en un espacio de la singularidad de la NAT. Más allá de la oportunidad de negocio que brindan los potenciales 20 millones de pasajeros anuales, instalarse en un espacio tan espectacular aporta a las marcas un aura especial ya que pasan a formar parte de una construcción única.

Pero al igual que un espacio de esta envergadura transmitirá valores a las marcas que allí se asienten, también se convirtirá en todo un símbolo para la provincia. Edificios singulares como la Opera de Sidney o el Guggenheim de Bilbao han conseguido convertirse en motivos singulares que han impulsado sus respectivas ciudades. Posiblemente, la moda de las grandes construcciones que singularizan lugares ya ha pasado, debido a que son muchas las ciudades que han querido subirse a este carro últimamamente. No obstante, es justo reconocer que la nueva terminal se convertirá en la mejor puerta de entrada en nuestra provincia para millones de visitantes. Como si de una catedral se tratase, los afortunados que visiten este nuevo edificio disfruturán de su arquitectura monumental en la que destaca la luminosidad de todo el conjunto y sus 40 cúpulas de 36×36 metros y 25 metros de alto.

En la edad media, las catedrales eran el símbolo de la ciudad donde se hallaban. Estos edificios representaban el esfuerzo de un pueblo, que volcaba sus recursos y todo su capacidad tecnológica por construir el edificio más alto, fastuoso y bello posible para honrar a Dios, y sobre todo, para demostrar su poder. En pleno siglo XXI, más allá del indudable valor funcional de la nueva terminal, este edificio se convierte en todo un símbolo para la provincia de Alicante, que seguro ayudará a reforzar su imagen como punto de destino de referencia para el turismo y los negocios.

La nuestra es la cuarta provincia española en número de habitantes, una de las tradicionalmente más dinámicas y diversificadas en su actividad económica (turismo, industria y agricultura), pero también una de las más olvidadas. Como bien se encargó de señalar el director del aeropuerto, Santiago Martínez Cava-Arenas, durante la visita que él mismo guió, eran muchos los escépticos que pensaban que esta obra no llegaría a finalizarse en los plazos estimados o que el ambicioso proyecto inicial se vería recortado. Por suerte, esta vez, estaban equivocados. A partir del próximo mes de abril empezaremos a disfrutar de esta gran obra, que recordará a todos los que pasen por allí el inmenso potencial, que aún en tiempos difíciles, conserva nuestra provincia.

2 pensamientos en “Una catedral para el siglo XXI

  1. Enhorabuena Abraham, por ese interesante post y esa tan bonita introducción. Por momentos nos hace olvidar la fustigación a que está sometido este territorio, tan olvidado y tan vampirizado por el estrangulamiento de la capital de su comunidad, durante tantos años.

    En realidad, esa gran obra de ingeniería que tan bien nos describes responde a no otra cosa que la incondicional respuesta de los turistas a las bondades que ofrece esta tierra, bondades intrínsecas, en contraposición con aquellas otras que usan el propio estrangulamiento para recrear esa disparatada competición.

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