The Square

 

The Square, la cinta ganadora de Cannes 2017 es una sátira del mundo del arte mordazmente divertida del director de Force Majeure.

Square es una palabra sencilla. Christian es el respetado comisario de un museo de arte contemporáneo, un padre de dos hijos divorciado pero dedicado que conduce un automóvil eléctrico y apoya buenas causas. Su próximo espectáculo es “The Square”, una instalación que invita a los transeúntes al altruismo, recordándoles su papel como seres humanos responsables. Pero a veces, es difícil cumplir con sus propios ideales: la respuesta tonta de Christian al robo de su teléfono lo arrastra a situaciones vergonzosas. Mientras tanto, la agencia de relaciones públicas del museo ha creado una campaña inesperada para “The Square”. La respuesta es exagerada y envía a Christian, así como al museo, a una crisis existencial.

 

The Square, cartel.

The Square, cartel.

 

Este es el plot central del drama que acaba de llevar para darle la vuelta a nuestras consciencias. La cinta ganadora de Cannes  2017 es una sátira del mundo del arte mordazmente divertida del director de Force Majeure.

Ruben Östlund es un maestro de la incomodidad, y The Square, que ganó la Palma de Oro en Cannes este año, podría ser su obra maestra: una comedia de dos horas y media sobre las debilidades de la supuesta alta sociedad, desarrollándose como una cadena de episodios exquisitamente incómodos.

La última película de Östlund, The Force Majeure, estableció al escritor y director sueco como una autoridad en el frágil ego masculino, siguiendo como lo hizo un padre y marido, aprendiendo una lección dura sobre sus propios instintos de protección (o la falta de los mismos). The Square, que disecciona una especie muy diferente de hombría imperfecta, no tiene el mismo enfoque de láser sin piedad que su antecesora, pero el alcance de su ambición es tal vez igualmente notable. Esta es una película con muchas cosas en mente, desde el arte hasta el altruismo y el llamado efecto espectador, y podría funcionar como un test de Rorschach para su público, reflejando las ansiedades e inseguridades de los espectadores.

Sin duda un largometraje que hay que ver, para disfrutar de la propuesta, y sobre todo, para poder reflexionar y llevar a cabo un ejercicio crítico tanto con la obra como con las temáticas expuestas. Desde Símbolo Ingenio Creativo os animamos a que os dejéis llevar por el drama de la parodia de la élite de una época.

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