La red que nació para ser indestructible

Llum Quiñonero
Directora de Comunicación en Símbolo Ingenio Creativo

Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo.
J.L. Borges

Esa es la historia de la Humanidad, un relato de espacios y de tiempos. Y la comunicación, el arma determinante de individuos y comunidades para avanzar, crecer, para conquistar, para someter, para aprender, para intercambiar, para colaborar.

El poder central ha creado siempre formas centralizadas de poder. Las vías romanas, el correo postal… Sin embargo, Internet ha dinamitado la centralidad de la información existente hasta el momento y está cambiando el rumbo de la Historia: la economía, la política, la cultura se ven afectadas de raíz.

Como describe David Ugarte, en El poder de las redes, Internet ha entrado en nuestras vidas como una red distributiva. ¿Qué significa esto? Significa que las agencias de noticias, los gabinetes de prensa, los canales de TV, los gobiernos no son los únicos generadores de la agenda informativa ni las grandes empresas las únicas capaces de generar propuestas, desarrollar y dar a conocer sus productos en otros mercados. En una red centralizada el determinante es el nodo emisor. Pero en una red distributiva los nodos se multiplican y se convierten en iguales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué utilidad tiene este tipo de red? La respuesta está en la calle y en los mercados. Vale para los grupos, para los individuos y vale para las empresas, especialmente para las pequeñas y medianas, ya que con apenas coste pueden hacerse visibles frente a los gigantes y encontrar clientes o colaboradores allá donde nunca hubieran imaginado.

Internet nace como una red distributiva. Fue la idea que concibió Paul Baran cuando en plena guerra fría, recibió de RAND Corporation, un laboratorio de investigación y desarrollo de ideas para las fuerzas armadas de USA, el encargo de diseñar una plataforma de comunicaciones que resultara capaz de hacer frente a un ocasional ataque nuclear de la URSS. Así que trazó una red de comunicación sin centro. La red podría ser atacada pero nunca destruida, siempre quedaría en pie una parte extendida a partir de una multiplicidad de nodos que se mantendrían conectados. Esa es la idea que dio vida a Internet y que antes se llamó DARPANet.

La URSS ha desaparecido pero la red se ha quedado y ha modificado la sustancia de nuestra manera de relacionarnos. Se trata de un cambio de era, de paradigma, que todavía resulta difícil de entender, que lucha por quedarse y se defiende en una batalla que se libra en el mismo corazón del viejo mundo que pretende cerrar el paso al nuevo que asoma y se multiplica por los nodos. ¿Con qué consecuencias?

Defender la red tal y como la conocemos significa defender su neutralidad, mantenerla como el paraíso de la colaboración, la tierra prometida de emprendedores. Como afirman Alcántara y Ugarte en su artículo Una pésima idea publicado en El País. ¿Y qué es la neutralidad referida a Internet? Que ningún nodo puede primar ni silenciar a otro ni favorecer, por ejemplo, los contenidos de las grandes corporaciones dueñas de las infraestructuras.

“Un bit, dice E. Dans, profesor de Instituto de Empresa, debe ser igual a otro bit, venga de donde venga y lo emita quien lo emita”. Es un debate planteado al más alto nivel. Obama pronunció un discurso en la sede de Google, en California en el que se comprometió a mantener la red como un espacio de libertad y reafirmó su compromiso “para que unas aplicaciones o servicios no tengan prioridad sobre otros”, ¿mantendrá su promesa?

Países como Chile y Holanda han aprobado leyes que garantizan la neutralidad de Internet. En ambos estados la ley impide que las compañías telefónicas y proveedores de Internet bloqueen contenidos o cobren extra por servicios disponibles en Internet, como Skype, WhatsApp y otros. Su aprobación supone un freno al abuso de las grandes operadoras, una excelente noticia para los bolsillos de los consumidores y para su libertad de comunicación. ¿Lograremos en España recortar los abusos de las operadoras?

Las grandes corporaciones de la comunicación no van a cejar en su empeño de control porque tienen en la red una fuente ilimitada de ingresos que quieren seguir multiplicando y no van a conformarse con menos. El debate está abierto. El viejo mundo y los abusos de quienes tienen el control del poder se asoman por todos los nodos a la red. El debate sobre los derechos de autor o en relación a los servicios de voz IP, como Skype, tiene que ver con ello. Hablaré en un post próximo sobre ello.

Internet es una red repleta de posibilidades que ha propiciado, que está propiciando, espacios de colaboración, de creación, de cambio y de innovación inimaginables. Desde una perspectiva económica, un pastel suculento, como ninguno antes, si se repartiera en manos de unos cuantos. José Luis Gamo, director de Marketing y Estrategia de Telefónica Empresas, y el propio presidente, César Alierta, ya han manifestado su oposición a la neutralidad de la red.

La batalla está servida mientras en la calle, este agosto, los nodos mantienen incesante su actividad. La red que nació para que ningún ataque exterior la destruyera totalmente, se defiende. Borges sabía de lo que hablaba. Hoy la distancia apenas existe entre la gente; de los otros, apenas nos separa un click, un segundo. ¿Será por mucho tiempo?

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