UNA BANDERA, OCHO COLORES

UNA BANDERA, OCHO COLORES

Gilber Baker, artista multidisciplinar que creó la arcoiris, icono LGTB

Nuestra bandera, la bandera de todos, ondea alto hoy, 28 de junio. Nos unimos a la conmemoración del día del orgullo LGTB. Para esta ocasión queríamos retrotraernos al diseño que refleja la libertad de expresión y promueve la igualdad, la bandera arcoiris que diseñó Gilbert Baker, artista multidisciplinar.

Blake sirvió en el Ejército de los Estados Unidos de 1970 a 1972. Su destino a San Francisco en el momento en el que el movimiento de liberación LGTB comenzó su andadura. Para asistir a las manifestaciones en contra de la guerra y a favor de los derechos de identidad sexual comenzó a confeccionar pancartas, además de conocer y ser amigo de Harvey Milk, otra de las figuras más contestatarias del origen del movimiento de liberación, también fue el creador de la bandera multicolor, icono que ha prevalecido y forma parte del ideario cotidiano de nuestra sociedad postmoderna.

 

Gilbert Baker, 2 de junio de 1951— 31 de marzo de 2017, con la bandera arcoiris de fondo

Gilbert Baker, 2 de junio de 1951— 31 de marzo de 2017, con la bandera arcoiris de fondo

 

En 1979 empezó a trabajar en la Paramount Flag Company de San Francisco. Entre otros, Baker ha creado paneles publicitarios para personajes de la talla del primer ministro chino, para el presidente de Francia y Filipinas o para el propio rey de España. También ha trabajado para el Partido Demócrata de los Estados Unidos, y por supuesto sus creaciones para el Día Internacional del Orgullo LGTB de San Francisco.

Remitiéndonos al histórico, la bandera ondeó por primera vez en el Festival del Orgullo de San Francisco, el 25 de junio de 1978. Las dos primeras banderas del desfile fueron cosidas y teñidas a mano, con la ayuda de treinta voluntarios. Sus colores pretenden reflejar la diversidad de la comunidad LGBT. Además cada uno de los colores posee su propia interpretación y significado. Pero no nos quedamos aquí, tras la muerte de Gilbert Baker, NewFest y NYC Pride , junto con el equipo de diseño de Ogilvy & Mather, crearon la tipografía  ‘Gilbert’, inspirada en la bandera, un homenaje a este creador que sin duda ha dejado una impronta en la sociedad de finales del siglo XX y principios del XXI.

Tipografía Gilbert, homenaje a Gilbert Baker, diseñador de la bandera arcoiris

Tipografía Gilbert, homenaje a Gilbert Baker, diseñador de la bandera arcoiris

Esta tipografía, se genera a través de combinaciones de colores del diseño de la bandera superpuestos. Continuando con la diversidad como fuente inspiradora, honra la memoria de Baker y se convierte en una herramienta para generar nuevas banderas y todo tipo de comunicación visual, ya sea en medio impreso o pantalla.

Una bandera, ocho colores, orgullo y libertad

‘Gilbert’ ha sido diseñada como herramienta reivindicadora, para se usada en eventos y manifestaciones, existen las versiones vectoriales y fuente de color que de momento solo se puede usar en Photoshop CC 2017. También se puede descargar su versión beta totalmente gratis en  typewithpride.com.

El equipo de Ogilvy señala:  

Queríamos crear algo especial que no sólo honrara a Gilbert y su emblemática bandera del arcoíris, sino que también diera a la comunidad LGTBI una herramienta fantástica para ayudarles a crear sus propias banderas, carteles y anuncios.

Desde Símbolo nos unimos a la conmemoración del Orgullo y rendimos homenaje a Gilbert Baker haciéndonos eco de tan excelente iniciativa por parte de Ogilvy & Mather. El DISEÑO en mayúsculas al servicio de la sociedad y la comunicación, la lucha por la igualdad real.

Publicidad vintage: reflejo de la sociedad sexista de la época

La publicidad, paralela a sus fines comerciales, siempre ha actuado como espejo de la sociedad. Probablemente como técnica de marketing, ha llevado el realismo hasta el extremo y hemos podido ver un poquito de cada uno de nosotros en esos carteles, tan cuidádamente confeccionados.

Una publicidad que encontró su clímax en los dorados sixties. Con EEUU como telón de fondo, la sociedad se encontraba inmersa en pleno auge capitalista, un momento en el que el mundo consumista causaba furor, y gran culpa de ello la tenían las agencias de publicidad colindantes a la Madison Avenue.

Una novedosa forma de comunicar que retrataba los comportamientos sociales más generalizados del momento. Una sociedad que respondía a los estereotipados cánones sexistas de la época, en la que la mujer quedaba relegada a un segundo plano, en cada una de sus facetas, salvo en lo concerniente al hogar, donde ocupaba un aventajado primer puesto.

No obstante, la publicidad, además de su función como espejo social, también actúa como vehículo inductor, implícitamente cumple una función social. Muestra, educa y crea modos de comportamientos que poco a poco son adquiridos por la sociedad, la cual le otorga una credibilidad absoluta. Sin refutaciones. Sin analizar la intención de ese spot, sin tener en cuenta su finalidad comercial y económica, que lo único que pretende es seducirnos con sus oníricas promesas que nos garantizan sensaciones plenas, a cambio de dedicarles nuestro tiempo, dinero y sentido de la lógica.

A menudo estos carteles nos despiertan una cierta nostalgia. Bien puede deberse al factor recuerdo de un tiempo pasado, o por la estética de su diseño, pero cuando observamos fríamente el argumento de la obra y desciframos la carga sexista que la envuelve, la añoranza se convierte en furia. En estas piezas publicitarias la mujer pasa de ser sujeto a objeto, en un abrir y cerrar de ojos. Retratos que, como reclamo, se sirven en sus primeros planos de féminas, a menudo desenvueltas en situaciones hogareñas, perfectas guardianas del hogar, y en los que se representa el peso que desempeñaba el núcleo familiar en la sociedad del momento.

Por su puesto todavía quedaba muy lejos la tan revolucionaria década de los ’80, en la que la mujer da un paso adelante, en la carrera por la igualdad de género. La etapa de apertura económica, social y cultural que vivió la sociedad del momento, permitió ese avance, la punta del iceberg, que todavía hoy continúa descubriéndose. Una transición de la que también se ha hecho eco la publicidad. Si bien, ahora las agencias de publicidad se la juegan si sucumben a este tipo de publicidad, tan llamativa a la par que denigrante. Y es que la presencia de entes como Autocontrol y otros organismos que velan por los límites de la publicidad son los principales agentes responsables de que ésta siga su cauce ético y comprometido con los derechos fundamentales de las personas. Algunos como Dolce & Gabbana, pese a que conocen bien las reglas del juego, todavía hoy recurren a campañas frívolas y denigrantes en las que se exhibe a las mujeres como meros objetos, en situaciones de peligrosa inferioridad. Algo que le lleva a la inmediata censura, pero con los bolsillos bien llenos.

Es importante crear una conciencia social entorno a la publicidad. Un canal de comunicación que alcanza límites tan infinitos no puede ser utilizado de manera tan ligera e intrascendente. Es aquí donde entran en juego la responsabilidad y el compromiso de las agencias de publicidad, las cuales tienen que valorar la importancia de realizar campañas que respeten los valores que imperan en nuestra sociedad.

A continuación, os mostramos una sucesión de míticos carteles que conformaban el imaginario de la publicidad vintage de época.

Publicidad vintage sexista Símbolo Ingenio Creativo 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12

¿Cómo llegar a la Casa Blanca?

Cuando se acercan las elecciones de un candidato a la presidencia de un país, es bien sabido por todos que a partir de ese momento comienza “un bombardeo” de propaganda política en torno a los líderes más fuertes. Si además citamos programas políticos como el de EEUU, estaríamos hablando de una estrategia imperial más que de un programa electoral.

Tanto es así, que se puede decir que en la anterior campaña de Barak Obama para las elecciones presidenciales de 2008, no solo logró conseguir que un candidato totalmente desconocido hasta la fecha se convirtiera en presidente de los EEUU, sino lo que un gran equipo de comunicación consiguió hacer. Éste fue un magnífico ejemplo de cómo lograr que un aspirante a la presidencia, se convirtiera en marca; la marca Obama.

La estrategia publicitaria de la campaña de Barak Obama para su primera candidatura a la presidencia, se basó en la idea de “Change”, y ésta fue la clave para conseguir la movilización de la sociedad americana a su favor. Además de existir un mensaje muy claro de comunicación, éste, supo adaptarse muy bien a los nuevos tiempos y a las nuevas formas de comunicación; como por ejemplo, en su magnifica estrategia de marketing en Internet.

Tras ganar la presidencia y permanecer en ella con fuerza, a pesar de los tiempos que corren, en 2012 había que ganar de nuevo. Su estrategia comunicacional no se ha alejado mucho de la anterior, ya que si algo va bien, por qué cambiarlo. Ahora bien, se han añadido algunas acciones que han favorecido de forma importante a su campaña.

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