Marketing emocional, ¿tendencia en los anuncios del Sorteo de Navidad?

El marketing emocional es aquel que promueve sentimientos en el público objetivo. Hacernos reflexionar, concienciarnos, etc. y con un claro objetivo final: generar acciones positivas a la marca. En este caso la marca sería el “Sorteo extraordinario de Navidad”, que como analizaremos más adelante, ya no se “vende” tanto en los anuncios el comprar un décimo, nos están vendiendo emociones.

La promoción del Sorteo de Navidad ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. Pero parece que en los últimos años no basta con lanzar el tradicional anuncio, sino que se pretende ir más allá, apelando a nuestros sentimientos. Anuncios que dejen huella.

Posiblemente si te hablara del icónico “Calvo” de la lotería, te acordarás. El personaje era interpretado por Clive Arrindell, que estuvo presente desde 1998 hasta 2005. En estas temporadas veíamos en blanco y negro como repartía fortuna mediante polvos mágicos, junto con la sintonía de “El café de los estudiantes”, de Maurice Jarre.

Si quieres saber más sobre el “Calvo”, te invito a seguir esta página.

Quizá si te pidiera que comentaras algo sobre los anuncios de la Lotería de Navidad entre 2006 y 2012, algún aspecto destacable, no te acordarías tanto. Por ello, voy a hacer un breve recorrido por los anuncios a mi parecer, más notables:

En 2006, bajo la pregunta: “¿Qué es lo que toca en Navidad?”, se presentó la promoción para el “Sorteo Extraordinario”. Música de “Totò e Alfredo – Version 2”, de Ennio Morricone.

En la campaña de 2008, con: “En Navidad todos somos un poco más humanos”, se aboga por los efectos especiales y una música alternativa, cuyo autor (Lionel Neykov) fue descubierto por casualidad a través de MySpace con la canción “Freeze My Senses”.

La diosa de La Fortuna hace su aparición en 2010, vendiendo ilusión, magia y esperanza. También vemos reflejados personajes de cuento como la Cenicienta o Alicia en el País de las Maravillas.

En 2011 y 2012 se apuesta por “La Fábrica de los Sueños”, un mundo de fantasía que el primer año tiene como protagonistas a los niños. El segundo año ya no engloba sólo a los niños, pero se mantiene el mismo argumento de repartir ilusiones y alegría desde un mundo mágico. Como dato señalar que la entrega de 2012 fue grabada en Madrid, a diferencia de la anterior que fue en Letonia.

El spot de 2013, fue uno de los más virales por la cantidad de parodias y burlas que nos dejó. En cuestión de minutos las redes sociales se inundaron de montajes que alteraban el anuncio original. Titulado: “Pon tus sueños a jugar” e interpretado por Montserrat Caballé, Raphael, Bustamante, Marta Sánchez y Niña Pastori.

En 2014 es cuando observamos que se da un giro en la dinámica promocional del sorteo. Como apuntábamos al principio, el propósito ya no es sólo animar a comprar lotería y a tener la esperanza de que nos toque, lo que se pretende es despertar sensaciones.

No te voy a contar el anuncio porque seguro que conoces la historia de Manuel, el dueño del bar y el famoso café de 21€.

El año pasado con “Justino” contamos con la primera historia de animación. Justino ha recibido varios premios nacionales, pero a pesar de ello tuvo que lidiar con las quejas de algunos profesionales del sector quienes sospecharon que la pieza no era creación española. Finalmente la propia agencia española (Leo Burnett) encargada del spot, confirmó que fue obra del estudio sueco de Milford.

Y este año por tercero consecutivo vuelve a repetir la agencia Leo Burnett, que nos cuenta la historia de Carmina y un pueblo que se une para mantener su creencia de haberle tocado “El Gordo”.

El mensaje que podemos observar estos últimos años es el de transmitir bondad, esperanza y generosidad, ya que como se dice: “el mayor premio es compartirlo”. Y es posible que la razón por la que nos marcan tanto sea porque nos conmocionan.

¿Y tú, sientes nostalgia por el “Calvo” o te gusta más que se te encoja el corazón con estos anuncios?

clive_arrindell1                                                                                                                          Layla Hout.

Un verano en una agencia de publicidad

Soy sociólogo y he pasado el verano en una agencia de publicidad como social media. Claro está que empecé en este mundo desde mi plena y absoluta ignorancia sobre los teje manejes que en una agencia de publicidad tenían lugar.

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Un golpe de realismo:

Llegas aquí esperando hacer cosas al más puro estilo de las grandes compañías, clientes que aceptan cualquier idea sin mirar el precio (dentro de lo razonable), un lugar donde dejar correr tu creatividad y tus ganas de comerte el mundo. Pero lo cierto es que la realidad es otra, clientes que disponen de una cartera ajustada, donde tienes que estrujarte el cerebro para pensar en qué hacer sin gastar nada o con apenas unos pocos euros. Te ves de frente ante la pura realidad, un escenario donde RebBull, Nike, Ikea son las grandes excepciones, un mundo donde todo es cuestión de ¿Y cuánto me va a costar eso? Normal… empresas familiares que sacan para vivir medianamente bien, unas que buscan colocar su local en una posición reconocida, pero no ser la referencia del sector, otros que quieren crecer, pero sin gastar demasiado, otros que directamente… bueno, intentan mantener su negocio a flote.

Un trabajo que choca con lo que se entiende “normal”:

En la publicidad se tiene como máxima la creatividad, y es que es la parte básica que hace de este tipo de negocio algo importantísimo para muchas empresas. Y claro, ser creativo significa salirse fuera de lo normal, y cómo conseguir eso en un ambiente de trabajo normal… imposible o por lo menos difícil.

El primer día que entré en la oficina me encontré con que teníamos un compañero que se me presenta como el miembro más importante de equipo, Yanko, un perro… y no exactamente de los pequeños.

A los pocos días me doy cuenta de que los horarios es algo que no va con esto, el café antes de entrar al trabajo resulta casi de obligado cumplimiento, irse de la oficina en pleno horario de trabajo con un “ahora vuelvo” algo que no llama la atención a nadie, y los descansos para tomar un café y echar una mini-charla mientras desatascas tu tubería mental por la que debe fluir la creatividad una normal totalmente aceptada.

¿Qué he sacado de esto?:

Realmente este no es un trabajo donde haya que hacer muchas cosas que se deban de aprender, todos sabemos escribir, usar las redes sociales, pensar en promociones, hablar con personas y, sobre todo, imaginar cosas… muchas cosas…

Lo realmente difícil es hacerlo bien, así que se podría decir que más que aprender a hacer cosas, aprendes a hacerlas bien, bueno… medianamente bien, ya que aún queda mucho camino por recorrer. Terminas viendo cosas que antes pasabas por alto. Y, en lo referente a la imaginación, trabajar en este tipo de sitios te lleva al límite en ese aspecto, te hace exprimirte para salir de lo corriente, para destacar y terminas agilizando y mejorando esos procesos que te llevan a “¡Eureka, ya lo tengo!”

En definitiva, trabajar en una agencia de publicidad termina significando muchos momentos de autosatisfacción por lo conseguido, no pocos de frustración y alguna que otra noche sin dormir.

Cristian Sánchez.

Fechas para soñar despierto

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Momento de olimpiadas, época de emociones. Fechas en las que muchos soñamos a través de los ojos de otros lo que podría ser y no será.
A algunos nos toca conformarnos viendo cómo otros consiguen aquello con lo que resulta difícil hasta soñar. Pero lo hacemos con orgullo, con los pelos de punta cada vez que vemos a un deportista acercarse al sueño olímpico, a esos tres escalones que representan estar en el top raking, y más que eso… años y años de duro trabajo y de sacrificio que pocos pueden llegar entender.
Nos toca empujar desde casa, un empuje que no tiene reacción, aquí es donde la ley de newton sobre la aceleración “Cuando se aplica una fuerza a un objeto, éste se acelera” no se cumple, quizás porque es un empuje que se va más allá de lo físico.
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Todo aquel que sea deportista habrá sentido esa sensación de alegría extrema, de incredibilidad, en la cual se te pone la piel de gallina y parece que las lágrimas empiezan a  salir cuando has visto a Phelps ganar su oro número 21, sí 21 que lo hacen estar entre los 42 mejores países en el medallero histórico por países. O ese orgullo y reconocimiento al trabajo realizado cuando Mirella Belmonte toca la pared en primera posición tras pasar cuatro años en un sueño, del que que resulta difícil no despertar, para finalmente ver cómo su “sueño”  tiene el final deseado.
Y es que las olimpiadas son mucho más que deporte, pues consigue que dos atletas de dos países como Corea de Norte y Corea de Sur rían juntas y se terminen haciendo un selfie que ha recorrido el mundo. Que un segundo clasificado llore de felicidad mientras se abraza al ganador, donde la competitividad transciende sobre la rivalidad para convertirse en amistad.
Son los Juegos Olímpicos, días de sueños cumplidos y espejos rotos, pero sobretodo días de emoción y sentimiento…

La historia de los sin techo a través de un objetivo

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“Una fotografía es un secreto acerca de otro secreto: cuanto más cuenta, menos sabes” (Diane Arbus).

Los próximos días 8 y 9 de agosto podremos disfrutar en el restaurante 7/40 Concept Bar, local especializado en cocina tradicional vasca, de la exposición fotográfica del joven artista alicantino Eric Carpe, que expone sus obras con una temática muy marcada: retratos de personas que no tienen hogar en Alicante.

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La exposición, que tendrá lugar en la calle Castaños 37 y consta de 12 fotografías realizadas a personas “sin techo” de la ciudad de Alicante, va más allá de lo que es una simple representación gráfica, pues también recoge la historia y vida de estos sujetos. Historias de vida que van acompañadas con pequeños textos narrados por los propios protagonistas.

De esta forma, el fotógrafo alicantino busca con este proyecto concienciar a la sociedad de que todos tenemos nuestra historia, nuestras alegrías y nuestras penurias.

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Cristian Sánchez.